Qué pasa si me canso
Lectura: 3 min
¿Qué pasa si me canso? Yoga, Disciplina y la Escucha Amorosa
La disciplina es un hermoso compromiso con uno mismo, un acuerdo silencioso que nos sostiene en el camino. Nos levantamos para practicar, nos entregamos al movimiento, respiramos, sentimos. Pero, ¿qué pasa cuando nos cansamos?
No hablo solo del cansancio físico, de ese agotamiento muscular que pide descanso. Hablo del cansancio profundo, el que se instala en el cuerpo y en la mente, el que nos hace dudar, el que nos lleva a preguntarnos si vale la pena seguir.
¿Qué hacemos cuando el entusiasmo se apaga? ¿Cuando el esfuerzo pesa? ¿Cuando la constancia se siente más como una carga que como un sostén?
La Disciplina No es Rigidez
Muchas veces pensamos que la disciplina es sinónimo de exigencia, de empujarnos más allá de nuestros límites, de sostenernos a toda costa. Pero la verdadera disciplina es mucho más sabia: es la capacidad de mantenernos en el camino sin perder la escucha interna.
Si el cuerpo pide descanso y la mente insiste en seguir, ¿a quién estamos escuchando?
Si el cansancio nos habla y lo ignoramos, ¿no estamos rompiendo nuestro compromiso con el autocuidado?
El yoga nos enseña que la disciplina no es forzar, sino encontrar el punto justo entre la constancia y la suavidad.
Cuando el Cansancio Aparece, Escucha
Si el cansancio llega, no es una falla. Es un mensaje. Algo dentro de nosotros necesita atención. Puede ser el cuerpo pidiendo un ritmo más amable. Puede ser la mente saturada de exigencias. Puede ser el corazón necesitando un respiro.
La pregunta no es si seguimos o si paramos, sino cómo seguimos.
- Tal vez necesitamos cambiar la forma de practicar.
- Tal vez necesitamos más pausas, más suavidad, más descanso.
- Tal vez necesitamos recordar por qué empezamos.
Persistir No es Forzar, es Adaptar
En yoga hay días en los que el cuerpo se abre y fluimos con facilidad, y otros en los que cada postura parece un esfuerzo titánico. La clave no es abandonar ni endurecerse, sino encontrar la manera de seguir en armonía con lo que somos en ese momento.
- Si la práctica se siente pesada, podemos hacer menos, pero con más presencia.
- Si la motivación flaquea, podemos recordar que el descanso también es parte del camino.
- Si la mente se resiste, podemos preguntarnos si estamos practicando desde el amor o desde la obligación.
Porque la verdadera disciplina no es una lucha, es un acto de amor.
Cómo Seguir Sin Perderse
Sintoniza con tu ritmo
El equilibrio está en la capacidad de adaptarnos. Hay momentos para la intensidad y momentos para la pausa. Saber reconocerlos es parte de la práctica.
Transforma tu mirada
Si el cansancio aparece, en lugar de verlo como un obstáculo, podemos verlo como una oportunidad para escucharnos mejor.
Recuerda el propósito
¿Por qué practicamos? ¿Para demostrar algo o para habitarnos con más conciencia? Volver a la intención nos ayuda a reencontrar el sentido cuando la disciplina se siente pesada.
Descansa sin culpa
El descanso no es lo opuesto a la disciplina, es parte de ella. Saber parar, suavizar, reconfigurar, también es un acto de compromiso con nosotros mismos.
La Disciplina Amorosa
El yoga nos recuerda que la disciplina no es una estructura rígida en la que tenemos que encajar, sino una guía flexible que nos acompaña en cada etapa.
- No es sostenerse a toda costa.
- No es forzar el cuerpo ni la mente.
- No es seguir sin sentir.
La disciplina amorosa es mantenerse en el camino, pero con ternura. Es confiar en que cada pausa también nos fortalece. Es permitirnos ir al ritmo que necesitamos, sabiendo que lo importante no es cuánto hacemos, sino cómo lo hacemos.
Así que si hoy estás cansado, escuchate.
Si necesitas descansar, descansá.
Y si querés seguir, que sea con amor, con presencia, con conciencia.
Porque la verdadera disciplina no es la que nos empuja, sino la que nos sostiene.