El Arte de Escucharse
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El Arte de Escucharse: Un Viaje Hacia la Propia Verdad a Través del Yoga
En el ajetreo cotidiano, nos olvidamos de algo esencial: escucharnos. No me refiero solo a atender los pensamientos que danzan en la mente, sino a sentir el cuerpo, reconocer sus necesidades, honrar sus pausas y sus ritmos. Escucharse es un arte, un proceso de sintonización con lo que realmente somos. Y en este viaje, el yoga se vuelve una brújula, un lenguaje de conexión entre cuerpo, mente y espíritu.
¿Qué significa realmente escucharse?
Escucharse no es solo prestar atención a lo que pensamos, sino también a lo que sentimos en la piel, en la respiración, en las tensiones musculares que se instalan como si fueran parte del mobiliario interno. Es habitar el cuerpo con conciencia, darle espacio a la experiencia sensorial, comprender el lenguaje del cansancio, del deseo, de la intuición.
Vivimos en un mundo que nos empuja hacia afuera, hacia lo inmediato, lo urgente. ¿Pero qué pasa si nos damos permiso para volver hacia adentro? El yoga nos invita a bajar el volumen del ruido externo para percibir la música interna.
El Yoga como Instrumento de Escucha
Cada postura, cada respiración y cada pausa dentro del yoga son oportunidades para afinar nuestra capacidad de escucha. No se trata de "hacer" la postura perfecta, sino de sentir qué sucede en el cuerpo al entrar en ella.
Cuando nos rendimos en Balasana (postura del niño), por ejemplo, el cuerpo nos susurra sobre la necesidad de descanso, de entrega. Cuando sostenemos una torsión, podemos notar si hay una resistencia interna o si, por el contrario, nos entregamos al movimiento con fluidez.
El Pranayama (técnicas de respiración) nos ayuda a registrar cómo inhalamos y exhalamos, si respiramos entrecortado o si dejamos que el aire entre y salga con suavidad. Porque la manera en que respiramos nos cuenta cómo vivimos: ¿tomamos la vida con prisa o con presencia?
La meditación nos permite observar el vaivén de los pensamientos, sin identificarnos con ellos. Aprendemos a distinguir entre la voz de la mente automática y la voz profunda del ser.
El Cuerpo Habla, el Yoga Traduce
La conexión con nuestro cuerpo es el primer paso para una escucha real. Cuando algo duele, cuando hay rigidez o incomodidad, hay un mensaje que el cuerpo intenta transmitir. El yoga nos da las herramientas para traducir esos mensajes en acción amorosa: soltar, movilizar, estirar, fortalecer, descansar.
Cada asana (postura) nos da información:
- ¿Dónde hay tensión?
- ¿Cómo está la respiración?
- ¿Qué emociones emergen en el movimiento o en la quietud?
Escuchar el cuerpo es un acto de amor propio. Es dejar de exigirle que responda a exigencias externas y permitirle expresarse en su propio lenguaje.
Cuando Nos Escuchamos, Nos Transformamos
Cuando comenzamos a practicar el arte de la escucha, nos damos cuenta de que el cuerpo no es solo un vehículo que nos lleva de un lado a otro, sino un maestro que nos guía. Nos ayuda a regularnos, a tomar mejores decisiones, a vivir con más autenticidad.
El yoga, en este proceso, es el camino que nos lleva de vuelta a casa: a nuestra respiración, a nuestra presencia, a la certeza de que todo lo que necesitamos ya está dentro nuestro.
Entonces, la pregunta es: ¿Cuándo fue la última vez que realmente te escuchaste?
Que tu práctica sea un espacio para afinar el oído interno, para registrar cada sensación, cada latido. Porque cuando nos escuchamos, nos honramos. Y cuando nos honramos, vivimos desde nuestra verdad más profunda.